Durante los meses de Agosto y Septiembre del corriente año, se llevó adelante el Concurso “Tu historia en cuarentena”, un concurso dedicado exclusivamente a estudiantes secundarios de nuestra ciudad. La propuesta fue organizada en el marco del Programa Cultural de Emergencia que lleva a cabo la Secretaría de Cultura Municipal.
Estudiantes de Mar del Plata y Batán, podían enviar un video de 30 segundos como máximo, realizado con el teléfono celular o un relato breve o poesía de su autoría donde contaran cómo viven esta cuarentena.
En esta ocasión fue la Profesora de Prácticas del Lenguaje Miriam Sain, quien en 2do año trajo la propuesta y los incentivó a participar. Tres compañeros compartieron sus vivencias a través de la escritura. Cada uno de sus relatos nos ofrece una mirada para entre todos comprender un poco más, cómo se vive esta cuarentena.
El relato de Ian Perez fue premiado en su Categoría. Nos alegra esta premiación en un contexto tan difícil y nos llena de orgullo también la participación de los alumnos Ezequiel Gauna y Nicolás Acosta.
Los invitamos a leerlos y disfrutar sus historias:
Espero el día que todo se
termine.
Marzo 2020,
comienzo de mi segundo año, todo iba muy bien, tenía todo preparado para este
año, mis días para fútbol, los fines de semana que me quedaría con Iván y
cuales, con mi madrina, que días colaboraría en casa, una infinidad de cosas,
imagínense con 13 años soy muy enérgico.
Apenas fui una semana al colegio, cuando las noticias empezaron a
escucharse en todos lados: "Llegó el virus a la Argentina”, “suspenden las
clases”. No les voy a mentir, me puse muy feliz, no había tomado conciencia de
lo que esto significaba. Llegaban más noticias" cuiden a los abuelos”,
enseguida me vino la imagen de mi abuela Claudia, está operada del corazón y
tiene diabetes.
Cinco meses de cuarentena, no puedo jugar al
fútbol con mis amigos, ni festejar sus
cumpleaños y aunque no lo puedan creer, extraño hasta la escuela, es una locura
tener que conocer a la mayoría de los profe por teléfono, todo es muy triste,
mirar por la ventana y no ver a los chicos jugando, andando en bicicleta o
jugando a las bolitas, pero lo que sí es lindo y disfrutamos mucho es cuando el
reloj marca las 21 y salimos con mi familia a aplaudir a
médicos, policías, camioneros y todos los trabajadores que tiene que salir
igual exponiéndose a contagiarse. Yo sé que es una pandemia y que lleva un
tiempo, no sé cuánto, pero un tiempo y espero el día que todo se termine, que
podamos abrazarnos, darnos un beso, un apretón de mano, algo tan simple que
nunca valoré y hoy extraño, con mi
familia pasamos hermosos momentos pero necesito reencontrarme con mis amigos y
compañeros, y decirles cuanto los quiero y extraño.
VUELVO Y AYUDO HASTA QUE TERMINE LA CUARENTENA
Desde la noche del 20 de marzo de 2020,
cuando el Presidente Alberto Fernández habló, diciendo que tendríamos que estar
en cuarentena por quince días, no me preocupé demasiado, total eran dos semanas
y nada más. Después de cenar, mi abuela me explicó el significado de esa
palabra y que se podría extender, al otro día, miré por mi ventana y observé la
calle, desolada. Se lo comenté a mi abuela, me dijo que, por lo visto, las
personas entendieron el significado de la palabra “cuidarse” y “cuidar a los
demás”. Pocos días después llamaron de la escuela diciendo que teníamos que
retirar módulos, a mi hermana y a mí se nos estiró la cara, pero nos pusimos a
cumplir con las actividades. Mi abuela
hizo barbijos y compró una botella de alcohol, lo puso en distintas botellas y
le dio una a mi abuelo (como es transportista de papas tenía que cuidarse más
que nadie), mi hermana se dedica a jugar, pintar, dibujar; yo a cortar leña,
dibujar, leer, también mirar tele, jugar a los juegos, cuando mi abuelo deja de
trabajar y trae el camión, me pide que lo ayude a desarmarlo para poner la caja
de transporte: lo ayudo y de vuelta a hacer la tarea. Pasan los días... me
festejan el cumpleaños, viene mi mamá, me deja una torta y un regalo, me saluda
de lejos y se va. Comemos torta, alfajorcitos de maicena, budín y té con leche.
Me acuesto, me levanto, me pongo a jugar un rato, después hago la tarea, voy a
la escuela, me dan mercadería, vuelvo y ayudo a mi abuelo con el camión y así
todos los días de la cuarentena. Espero que termine pronto, pronto, extraño
tanto a mi familia, amigos y maestros.
Nicolás Acosta
Mi culpa…mi bronca interior
Estaba acostado con los ojos cerrados, no
podía dormir, me senté y empecé a recordar.
Marzo, inicio de cuarentena, estaba jugando en el patio con mi primo de
4 años, al entrar escuchamos la noticia:
Inicio de cuarentena, yo no sabía que era, así que no le di mucha
importancia, luego pregunté, y me explicaron que no podíamos salir por
aproximadamente cuarenta días, a mí no me molestó ya que no me gusta
salir. El tiempo pasó y la realidad me despertó, fui a tomar agua y
volví a recordar, noche del 5 de junio estábamos todos en la cocina excepto mi
tío Víctor se encontraba en el baño, me
pidieron a mí que concurra a buscarlo, tal vez pasó algo, pensé, ya que estaba
en ese lugar hace treinta minutos, pero la verdad que no fui, no quería
molestarlo, fue mi tía Giselle y lo encontró en el suelo, mi tío, sí mi tío
había sufrido un ataque cardíaco, no pudimos hacer nada y yo me sentí culpable,
por no ir. Lloré, lloré, lloré, me fui acostar y recordé las palabras de mi
abuela. Le dije a mi abuela que sentía
culpa y que ya no podía aguantar más esa bronca interior, y ella me calmaba
diciéndome que no era mi culpa, me dijo que él estaba sufriendo demasiado pero
que no lo demostraba. Volviendo a la realidad me fui a acostar y empecé a
imaginar que estábamos todos juntos como antes e imaginando eso me dormí, sin
dejar de pensar mi triste historia en cuarentena.
Ezequiel Gauna

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